Por qué me encanta el baile de Phlex X

Published on 14 July 2017

Este año me senté en Sadlers Wells y me maravillé, con la boca abierta, ante Revelations del Alvin Ailey Dance Theatre. Había sido un largo camino desde mi primer contacto con el teatro de danza en una sala cualquiera viendo el Theatre Royal Stratford East Youth Theatre a finales de los 90.

Pensándolo bien, hay muy pocas veces en mi vida en las que no intenté dominar un paso de baile u otro.  Yo era ese niño en primaria que podía hacer el baile de Hammer Man—el Moonwalk en secundaria y que intentó dominar todo, desde Breakin' (para mí, la película de baile definitiva).

 De preadolescente, el baile estaba por todas partes, sobre todo en forma de videoclips. La fluidez de Usher y Omarion era cosa de los sueños. Pero mucho antes de que Diversity se hiciera mainstream en BGT, Boy Blue Entertainment era para mí la cima del hip-hop dance. Tenían 4 o 5 tripulaciones y clases que variaban según la edad y la habilidad. Ofrecían un espacio para aprender y mejorar. Nunca entré en ninguna de sus clases, pero tuve suficientes amigos que sí y nos intercambiamos movimientos. Le enseñé el Harlem Shake, él me enseñó lo básico del estilo king tut, Moonwalk para el Crip-walk, etc. 

No fue hasta A Level cuando conocí a Martha Graham y la forma en que veía la danza cambió para siempre. Entendía que Michael Jackson era principalmente un defensor de Fosse. Me maravillaba el trabajo contemporáneo de Shobana Jeyasingh y DV8 mientras aprendía diferentes técnicas de coreografía. Este conocimiento transformó mi forma de moverme, pero también me hizo tener hambre de experimentar más.

 Car Man, de Matthew Bourne, fue una revelación, pero nada como ver el homenaje de Alvin Ailey a Charlie 'Bird' Parker. Bailar con un paisaje sonoro realmente desbordó mis preconcepciones sobre lo que podría ser la danza. Llegué a entender los orígenes del movimiento hip hop británico a través del baile y Aeroplane Man de Jonzi D.

 Me esfuerzo por seguir expuesta a tantos estilos de baile diferentes como pueda y los consumo todos, tomando prestado, fusionando desaprender y reaprendiendo los límites del cuerpo, todo mientras intento experimentar la novedad tanto en la pista de baile como en el público. Como forma de expresión, la danza puede ser simultáneamente un deleite visual, sonoro y físico. Tanto si eres practicante como si eres observador, no hay nada como un vagar mágico y musical a través del movimiento.