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Reseña de All My Sons: La demoledora adaptación de Ivo Van Hove derriba la casa y el árbol
La abrasadora reposición de All My Sons por parte de Ivo Van Hove no solo derriba el árbol, sino que también derribe la casa. Su enfoque minimalista y cortante del texto de Arthur Miller expone silenciosamente las raíces corruptas de la familia Keller. Es crudo, profundamente humano y estimulante. El clásico de Miller sigue la casa de los Keller en la América de posguerra. Su hijo Larry está desaparecido, y la vida familiar se ha reorganizado en torno a esa ausencia no resuelta. Cuando su hijo, Chris (Paapa Essiedu), confiesa su intención de casarse con la antigua prometida de Larry, Ann (Hayley Squires), su madre, Kate (Marianne Jean-Baptiste), estalla. "Si te casas con ella, lo declaras muerto", la súplica desesperada de Kate abre las líneas de fractura bajo el hogar, empujando a la familia hacia verdades enterradas que han estado evitando durante los últimos tres años. Van Hove, conocido por reinventar clásicos, incluyendo su aclamada Una vista desde el puente con Mark Strong, deja respirar el drama negándose a apresurar el texto, permitiéndonos saborear el guion y disfrutar de las interpretaciones vividas del actor. El decorado minimalista de Jan Versweyveld refleja esto. Un tronco caído yace sobre el escenario, símbolo de las raíces fracturadas de la familia Keller: un árbol genealógico roto. Detrás de él se alza una casa sencilla y marrón con una única ventana circular ancha en el centro. A través de la iluminación, la ventana también funciona como sol, luna y ojo vigilante. La estrecha puerta comprime cada entrada y salida, reflejando lo estrechamente atados que están los personajes a sus vidas en un pequeño pueblo. No hay espacio para que Kate, Chris o Joe (Bryan Cranston) escapen. Este es el debut de Bryan Cranston en el West End, pero no es la primera vez que aparece en un escenario londinense. El actor de Breaking Bad protagonizó anteriormente Network de Van Hove en el National Theatre, donde se llevó un premio Olivier. Tras otra actuación apasionante, no nos sorprendería que consiguiera uno más. El Joe de Cranston comienza con la calidez de un hombre que se enorgullece de su trabajo duro y lealtad familiar, pero las grietas se ven pronto. Traza con facilidad el retiro gradual de Joe hacia una obstinada autopreservación; es una actuación construida sobre pequeños cambios más que gestos grandiosos. Su negativa contenida a afrontar las consecuencias de sus actos hace que los momentos finales sean escalofriantes, no porque sean ruidosos, sino porque son inevitables. Sabe lo que ha hecho, y Cranston deja que ese conocimiento hierva por dentro, hasta que ya no puede contenerse más. Es explosivo. Sin embargo, esto no es un vehículo estelar, es una constelación. Con todo el reparto (inter)estelar elevando la producción en cada momento.
24 Nov, 2025 | By Sian McBride